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Alonso, Rosario; Castañeda,
Alejandro; Martínez, Pablo; Miquel, Lourdes; Ortega, Jenaro; y Ruiz, José
Plácido:
Gramática básica del
estudiante español
Madrid, editorial Difusión,
2005
JAVIER
SÁNCHEZ
Asesor Técnico del MEC en Camberra
AGUSTÍN YAGÜE
Asesor Técnico del MEC en Wellington
La aparición, en los primeros años noventa, de la Gramática Comunicativa
del español, de Francisco Matte Bon, representó una auténtica convulsión
para el concepto mismo de la descripción de la lengua. Se trataba de una obra
novedosa, con poderosas intuiciones en los modos de abordar la gramática, pero
al mismo tiempo, en lo que ahora nos interesa, era un trabajo que abría un
buen número de interrogantes acerca de cómo enseñar gramática, y no sólo
-claro está- ni necesariamente en el aula de español como lengua extranjera.
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Rastrear respuestas a esas interrogantes no es tarea fácil. Durante la década
de los noventa y este comienzo de siglo, las aplicaciones didácticas de las
aportaciones de la gramática comunicativa se reparten en artículos, en libros
de texto o en publicaciones -con frecuencia todo ello demasiado disperso- de
una nueva generación de lingüistas y profesores. Conviven en esa literatura,
investigaciones pedagógicas y materiales didácticos para la clase, y a menudo,
en ambos casos, felices hallazgos.
Seguramente una de las obras más compactas de estos años sea Aspectos
cognitivos en el aprendizaje de una lengua extranjera
,
de Alejandro Castañeda, donde -siguiendo a P. Ur, Grammar Practice
Activities. A practical guide for teachers- el autor establece los
fundamentos de lo que debiera ser una práctica gramatical comunicativa, a
saber: interacción, transparencia del propósito (entendido como un objetivo
lingüístico y como un objetivo no lingüístico, el que induce a la producción
de ciertas estructuras), heterogeneidad (o la capacidad para acoger diversos
niveles de dominio lingüístico), volumen y repetición (o lo que es lo mismo,
que un gran volumen de práctica basado en repetición no mecánica redunda en la
capacidad de aprender), interés, final abierto (orientado a una producción no
restringida), vacío de información (en los términos definidos por Nunan,
incluyendo por consiguiente el vacío de opinión), personalización (que incide
directamente sobre la motivación), tensión estimulante (definible como la
configuración lúdica de las propuestas), creatividad y ayuda visual (escrita o
gráfica, que contribuye a fijar conceptos).
Todos los criterios referidos, y también buena parte de los lingüistas y
docentes que los han ido desarrollando, parecen darse cita en la Gramática
Básica del Español (GBE), una obra coral de
Rosario
Alonso, Alejandro Castañeda, Pablo Martínez Gila, Lourdes Miquel, Jenaro
Ortega y José Plácido Ruiz Campillo, de cuyo trabajo el lector de estas
páginas electrónicas podrá hallar constancia en diversas entregas de esta
revista redELE
y también de la Biblioteca Virtual, que acoge la tesis doctoral de José
Plácido Ruiz Campillo.
La obra
que ahora nos ocupa circunscribe sus contenidos a estudiantes de niveles
inicial e intermedio (los parámetros A1-A2-B1 del Marco Común de Referencia
Europeo para la Enseñanza de Lenguas), organizados en las siete
grandes secciones que se reparten en sus 256 páginas:
1. Sustantivos
y adjetivos
2.
Determinantes
3. Pronombres
personales
4. Verbos
5.
Preposiciones
6. Oraciones
7. Ortografía
Estrechamente interrelacionados entre sí, los cuarenta y cuatro
capítulos que agrupan esas secciones se organizan, por una parte, en
fichas explicativas de los diversos recursos gramaticales tratados,
acompañadas de numerosos ejemplos e ilustraciones, y, por otra,
ejercicios de comprensión y práctica, todo ello en consonancia con unos
principios generales que guían el acercamiento didáctico que se persigue, esto
es, unas explicaciones del sistema gramatical que tienen siempre en cuenta el
significado y el uso real de los distintos recursos gramaticales, tanto en la
descripción como en los ejercicios; el empleo sistemático de recursos gráficos
(dibujos, convenciones gráficas, color) para apoyar y facilitar la comprensión
de esos conceptos; y también una atención preferente
tanto a la frecuencia y la rentabilidad de los elementos
tratados. |
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Con el
énfasis puesto en el contexto (tanto por ser éste el que determina la validez
de una respuesta, como por ser el aprendiente el que reconstruye un contexto
dado a partir de la capacidad de significación de las formas), los ejercicios
-muy variados, con muchas y novedosas tipologías y muy amenos- se agrupan en
tres grandes categorías: automatización (control del sistema formal),
interpretación (significado de las formas) y producción (que inciden sobre la
importancia del contexto, la comprensión y la producción, y la prevención de
errores).
La GBE
contempla asimismo la posibilidad de un aprendizaje autónomo, y para ello no
sólo tiene en cuenta el lenguaje del que se sirve, sino que también se dota de
un anexo con los paradigmas de los verbos regulares y de los principales
verbos irregulares, un exhaustivo índice analítico y el solucionario de los
ejercicios, todo ello concebido para que el estudiante compruebe su grado de
asimilación de la explicación.
En palabras de
los autores, soluciones nuevas para problemas viejos. Un valioso instrumento
para los estudiantes de ELE, y también para los profesores/as encargados de
esa docencia, pues hay en este trabajo mucho del cómo enseñar gramática que
todos podemos aprender.
Alejandro Castañeda (2004): Potencial
pedagógico de la Gramática Cognitiva. Pautas para la elaboración de una
gramática pedagógica de español / LE,
en redELE, núm. 0,
marzo.
José Plácido Ruiz
Campillo (2004): El
subjuntivo es lógico: una actividad de concienciación", en
redELE, núm. 1, junio.
José Plácido Ruiz
Campillo (2004): Normatividad
y operatividad en la enseñanza de los aspectos formales. El casus belli de la
concordancia temporal, en redELE, núm. 2, octubre.

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